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La Apatía ¿Qué puedes aprender de este Sentimiento?

Hoy os vengo a hablar sobre la apatía. Es un sentimiento muy común que podemos sentir todas las personas en un momento dado y sin necesidad de tener un cuadro patológico específico. Cada uno de nosotros, hay momentos en la vida, que seguramente hayamos experimentado este sentimiento, aunque quizás en alguno de ellos no hayamos sabido reconocer esa emoción en nosotros mismos. Pero vamos al principio.

¿Qué es la Apatía?

La apatía es un estado emocional que se caracteriza por un sentimiento persistente de falta de motivación o de interés por los diferentes aspectos de la vida. Este estado está relacionado con una ausencia emocional y de capacidad de reacción a lo que nos rodea, que generalmente, va acompañada de un estado de malestar y desesperanza.

Además, esta falta de interés actúa tanto a nivel cognitivo como afectivo a la mayoría de los estímulos, y las ganas por reaccionar se disipan hasta llegar a la ausencia de ellas.

¿Qué puede causar la Apatía?

La apatía puede tener una cantidad de causas tanto biológicas como ambientales y personales. En este artículo, y dada mi profesión, vamos a prestar más atención a qué causas ambientales favorecen la aparición de la apatía.

Y es que se ha investigado que a nivel ambiental, la aparición de la apatía está asociada a personas sometidas a niveles constantes de estrés o a la exposición de estimulación aversiva. La ausencia continua de obtener un refuerzo positivo, también puede generar sentimientos de desesperanza o de desánimo.

Las actitudes de indefensión y esquemas de pensamiento depresógenos, como la visión negativa del si mismo, el mundo y el futuro contribuyen a que uno termine desgastándose y perdiendo el interés de todo lo que le rodea.

La aparición de la apatía está asociada a personas sometidas a niveles constantes de estrés o a la exposición de estimulación aversiva

Otro aspecto asociado a esta aparición es la de proponerse metas difícilmente alcanzables, que exceden la propia capacidad para llevarlas a cabo y que suelen llevar a la frustración.

Problemas asociados a la Apatía

Cómo he dicho al principio del artículo, la apatía es un estado que cualquier persona puede experimentar en algún momento de su vida sin necesidad de ir asociado a un trastorno psicológico. Sin embargo, cuando experimentamos ese estado y es continuado en el tiempo, hay que prestarle especial atención, pues puede ser un signo o una señal de preludio en la aparición de un trastorno psicológico.

Algunos problemas psicológicos asociados a la apatía son:

Depresión

cuando la apatía se extiende en el tiempo y es de mayor intensidad impidiéndote realizar tú día a día con normalidad, este estado emocional se convierte en abulia (incapacidad de sentir motivación e interés por ningún aspecto de la vida). En un estado depresivo, se presentan diferentes sesgos cognitivos en los que hacen ver a la persona el mundo, su futuro y así mismos de una manera negativa y dañina para la persona misma. Este estado y la desesperanza provoca sentimientos de apatía.

Ansiedad, estrés o vivencias traumáticas

El desgaste por el que una persona pueda pasar viviendo un estado tensión continuado puede generar la presencia de apatía.

Demencia

La apatía en este tipo de trastornos tiene una etiología claramente orgánica, siendo generada por la degeneración de las estructuras cerebrales.

¿Cómo se vence la Apatía?

Vivimos en un contexto social en el que las prisas, las exigencias, el dinamismo excesivo está a la orden del día.

Pocas veces al día son las que nos detenemos a conectar con nosotros mismos y nos preguntamos: ¿Cómo me siento hoy? ¿Me ocurre algo? ¿Qué está pasando en este mismo instante dentro de mi?

1 | Conectar con Nosotros Mismos

Por eso, el primer paso, es conectar con nosotros mismo, ya sea a través de la escucha interna, la meditación… Es necesario prestar atención y conciencia en nuestro momento presente, dejar de anclarnos en el pasado y dejar de anhelar las expectativas futuras que nos marcamos para, en cambio, escuchar, aquí y ahora, en este mismo momento presente, cómo nos sentimos.

Solo si somos capaces de conectar con nuestro yo presente seremos capaces de ser conscientes sobre cómo nos sentimos, que pensamos o qué es lo que nos está pasando en ese mismo momento.

De normal, cuando uno llega a ese estado de apatía no ha sido de la noche a la mañana, suele haber sido un recorrido de desilusiones lo que han hecho ponerle en ese estado.

2 | Superar pequeños retos para salir de la rutina

Por eso, lo ideal, una vez se toma conciencia en ello y en cómo nos sentimos, es recorrer ese mismo trayecto pero a la inversa, aunque sea a pasitos pequeños y poco a poco.

Escoger pequeños detalles para salir de la rutina: hacer algo distinto a lo habitual, escoger practicar un hobby, aprender a saborear y prestar atención a los pequeños detalles cotidianos del día a día, es decir, a los pequeños placeres de la vida. Tus metas deberán ser fácilmente conseguidas, realistas y asequibles e ir alimentando la motivación de forma progresiva y lentamente.

Solo si vas superando pequeños retos, tendrás fuerzas y ganas para superar retos mayores.

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