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Los Niños y la Ansiedad. Cuando no son sólo nervios

La ansiedad es un mecanismo de defensa y supervivencia que todos los seres humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida.

Solemos pensar que cuando se trata de niños o adolescentes estas dolencias psíquicas no van con ellos, pero no más lejos de la realidad podríamos estar pensando de esta manera. Los niños al igual que los adultos pueden sufrir de ansiedad. Es cierto, que debido al desarrollo evolutivo del niño y a menos número de capacidades cognitivas que el adulto, la ansiedad que pueden experimentar se va a presentar en la vida del niño de diferente forma que los adultos.

La Ansiedad en los Niños

La ansiedad excesiva en los niños se puede manifestar en forma de afirmaciones constantes que realizan a los padres, de tipo; “no quiero irme lejos de ti”, “no quiero ir a la escuela”, “quiero estar todo el rato contigo”. Repite constantemente; “¿qué pasaría si…?”, dice sentirse “aislado y solo”, tiene miedo a que “algo salga mal”.

Estas preguntas constantes día a día realizadas por parte del pequeño a sus padres hacen sospechar que el niño pueda estar sufriendo de ansiedad. Estas insistentes preguntas e incertidumbres que realiza el niño pueden venir acompañadas de síntomas físicos, como dolores de cabeza, de barriga, manos húmedas y frías, palpitaciones, tensión y problemas para dormir por la noche.

Suelen anticipar los síntomas físicos como justificación para no ir a la escuela o para que los padres se queden con el niño y no se vayan a trabajar o algún sitio. Por ejemplo, muy común es: “No quiero ir hoy al cole porque me duele la barriga/cabeza”.

Cómo sabemos, la ansiedad es una emoción básica que aparece como respuesta normal a un peligro o amenaza, por eso, es fundamental en nuestras vidas. Sin embargo, cuando esa emoción la sentimos de forma muy intensa y ante situaciones o estímulos que realmente no son peligrosos para nosotros, comenzamos a experimentar lo que los psicólogos llamamos una ansiedad patológica.

Todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas estrés o ansiedad. Sin embargo, que esto provoque consecuencias psicológicas en nosotros mismos dependerá de los recursos psicológicos que tengamos para afrontar esa época de estrés o de ansiedad.

La Ansiedad en el Desarrollo

Según los niños van desarrollándose y creciendo los miedos van cambiando de un tiempo a otro. Miedos comunes en niños pequeños suele ser a la oscuridad, monstruos, alturas, estar lejos de los papás, a extraños, etc.

A medida que van creciendo y siendo niños más mayores los miedos se relacionan más con situaciones sociales y de evaluación; por ejemplo, miedo a los exámenes, a conocer a otros niños, hablar en público, etc.

Los niños según van creciendo van obteniendo recursos para ir afrontando esos miedos. Sin embargo, otros niños no son capaces de superar esos miedos ellos solos, y sus sensaciones de ansiedad se vuelven muy frecuentes y muy intensas, puede que cada vez se vayan sintiendo peor, en vez de aprender a manejar la angustia.

La ansiedad, afortunadamente tiene tratamiento eficaz tanto para niños como para adultos. Con terapia psicológica hay un alto porcentaje de niños y adultos que aprende a manejar su ansiedad recuperándose muy favorablemente.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad más frecuentes en niños?

Como he comentado a lo largo del artículo, los niños experimentan de forma diferente la ansiedad a la de los adultos. Por eso, en ocasiones, los síntomas ansiosos de los niños también son diferentes. Os cuento cuáles son los más comunes en los pequeños:

Taquicardias y Nerviosismo

De repente el corazón del niño se “descontrola” y comienza a latir con demasiada fuerza o con arritmias. El niño no entiende porqué le ocurre esto, no sabe qué le pasa, y esto hace empeorar la situación.

En niños, es muy común que el nerviosismo se exprese en forma de tartamudeo, tics, morderse las uñas o los puños y/o cuello de la camisa.

Dificultad para respirar

Debido a que el corazón se acelera al niño le cuesta mantener el ritmo normal de su respiración. La respiración también se acelera y se vuelve más “torpe”.

Sudoración excesiva

El nerviosismo que provoca una crisis de ansiedad hace que el cuerpo sude más.

Mareos

Al tener dificultad para respirar, el cerebro sufre un déficit de oxígeno, lo que puede producir algún mareo y un intenso dolor de cabeza.

Tensión muscular

Los músculos se tensan, se engarrotan, pudiendo producir alguna contractura. El cuerpo reacciona ante la ansiedad como si tuviera que enfrentarse a algún enemigo.

Dolor de estómago

La angustia y la ansiedad afectan directamente al estómago, porque este último es receptor de un buen número de terminaciones nerviosas.

Preocupación excesiva

Los niños con ansiedad suelen ser niños muy perfeccionistas y exigentes consigo mismos, se preocupan en exceso por cosas sin importancia.

Problemas de autoestima

Ellos se dan cuenta de que les ocurre algo y eso puede hacer mella en la propia ansiedad o en la confianza en ellos mismos.

Dificultad para concentrarse

El estado de ansiedad no permite concentración.  El niño tendrá seguramente problemas de atención.

Pensamientos negativos

El niño con ansiedad, suele ser bastante negativo. Es una situación de defensa porque piensa que está en peligro, que algo le amenaza.

Ataques de hambre

Junto con la ansiedad, muchas veces aparecen repentinos “ataques de hambre” y el niño necesita comer de forma convulsiva.

Tics nerviosos

Por ejemplo, morderse las uñas, o tirarse del pelo.

Más sensible

Llora o se enfada por cualquier cosa. Las emociones se descontrolan.

Movimientos repetitivos

Similar a los tics nerviosos.

Pesadillas, alteraciones en el sueño

El niño puede tener dificultad para dormirse o bien tener pesadillas relacionadas con sus miedos. Aparición repentina de enuresis cuando ya lo había superado.

¿Qué podéis hacer para ayudar a vuestro hijo con ansiedad?

  • Evitar o escapar de las situaciones que a tu hijo le provocan estrés, aunque lo hagáis con la mejor de vuestras intenciones, y queráis ayudar a vuestro hijo, hacer esto solo contribuye a prolongar su ansiedad. En lugar de intentar rescatarlo, anímale y motívale a superar sus miedos y elógialo cada vez que intente realizar algo para encontrar una solución.
  • Es importante que manejéis y controléis vuestras propias reacciones ante situaciones que provocan angustia y ante la ansiedad que manifiesta vuestro hijo. Los niños imitan la conducta y emociones que expresan los padres y, cuando necesitan orientación se fijan en ellos.
  • Puedes ayudar al niño con ansiedad a ser más consciente de sus propios pensamientos que interfieren en su día a día y en su rendimiento, animadle a buscar ideas más racionales y objetivas que sustituyan pensamientos negativos automáticos.

Si en transcurso de un tiempo, no lográis que estos miedos desaparezcan y la ansiedad se mantiene o incluso va a más, busca ayuda profesional de un psicólogo, para comenzar un tratamiento eficaz para eliminar la ansiedad de tu hijo.

2 comentarios de “Los Niños y la Ansiedad. Cuando no son sólo nervios

  1. LAURA MONZO PEREZ dice:

    Añadir que a mi peque de 5 le la ansiedad le causa erupciones cutáneas tipo “rosacea” por si interesa completar el artículo para otra ocasión

    • Jessica Cabeza dice:

      Hola Laura, muchísimas gracias por tu aportación. Sin duda los síntomas psicosomáticos como las erupciones cutáneas, escemas, acné o caída de cabello son algunas de las alteraciones que pueden producirse en los adultos y también en los niños a causa de la ansiedad.
      Mucho ánimo con tu peque 😊

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