abusos

Mi hijo abusa de mi

Estas son algunas de las quejas más frecuentes cuando vienen los padres a consulta con este tipo de problemas:

– No podemos más. Nuestro hijo no hace caso, nos desafía, nos reta continuamente.

– Se queda todo el día en la cama. Si le decimos algo que no le gusta rompe cosas de la casa.

– Nos chantajea para que le demos dinero. No va a clase. Suspende todas las asignaturas.

– Va con un grupo de amigos que no me gusta.

– Tengo miedo de que un día la situación se descontrole y me pegue o se pase de la raya.

Introducción

En los últimos años, concretamente desde el 2000, las estadísticas en España indican un aumento considerable en la presencia de situaciones violentas en los hogares de nuestro país. Según datos de la Fiscalía General del Estado, la presencia de este problema se ha multiplicado por seis desde el año 2000, con cerca de 6.500 denuncias de padres a hijos recibidas por esta Fiscalía en 2010.

Según el estudio de Calvete y colaboradores (2011) en el que se diferencia entre violencia física y verbal, y donde se concluye que el 85% de los adolescentes de entre 12-17 años, ha gritado, insultado o amenazado con pegar a sus padres alguna vez, y el 10% lo ha realizado a menudo; respecto de las agresiones físicas como abofetear, golpear con objetos y dar patadas o puñetazos, el 5% afirmó haberlo realizado alguna vez, y el 2% a menudo.

¿Qué es el maltrato de hijos hacia padres? ¿Y qué no lo es?

A veces, como padres, cuesta identificar cuando tú hijo ha sobrepasado la línea. Nos preguntamos si lo que hace es típico de la adolescencia y o no. Quedamos con nuestros amigos a tomar café y compartimos las experiencias, esperando a que nos digan: ¡son adolescentes!, eso mi hijo también lo hace.

Fijar los límites, mantener una autoridad como padres a esas edades es difícil, tus hijos están en constante batalla, echando pulsos y tocando las teclas justas para casi siempre salirse con la suya.

Entonces… me preguntareis, Jessica y ¿cómo podemos distinguir entre un comportamiento que forma parte de la adolescencia, como la actitud rebelde y desafiante de los hijos en esta etapa, con comportamientos que sobrepasan los límites?

Muchos estamos de acuerdo con que la clave parece estar en el término abuso. Siguiendo la definición de Cotrell (2011), lo que entendemos por “comportamiento violenta hacia los padres”, supone claramente una conducta abusiva que conduce a una situación de humillación, acoso y desafío de la autoridad de los padres con la intención evidente de dominar y herir.

Además, en esta definición se incluyen las agresiones reiteradas, no los casos aislados, y se excluyen por tanto las agresiones puntuales por consumo de sustancias, psicopatología grave del hijo y deficiencia mental.

Tipos de abusos que ejercen los hijos con los padres

El tipo de abuso más frecuente que podemos conocer es el abuso físico, pero hay otros tres tipos de abusos que quiero contaros, no menos importantes:

Físico: comportamientos que implican un contacto directo con la víctima, como pegar, empujar o lanzar objetos hacia los padres.

Psicológico: hace referencia a comportamientos como intimidar y humillar a los padres por medio, en muchas ocasiones, de violencia verbal.

Emocional: implica la utilización de mentiras, chantajes y otros juegos mentales maliciosos como amenazas para manipular a los padres.

Financiero: se refiere a conductas que implican robo y venta de posesiones de los padres o incluso en deudas de las que se desentienden y a las que deben hacer frente los padres.

¿Qué hacemos? ¿Cómo debemos actuar como padres?

En primer lugar, como casi siempre que se tiene un problema, el primer paso es ser consciente de que existe un problema en el contexto familiar, y que solo el núcleo de la familia no es capaz de poder poner soluciones válidas para que las situaciones conflictivas se reduzcan.

Por desgracia, muchas veces cuando la familia acude a consulta es porque la situación está fuera de sí, y se les ha ido totalmente de las manos. Yo os animo a que si existe un problema familiar, acudáis a un profesional lo antes posible, no solo cuando la situación ya esté totalmente descontrolada. De la primera manera, será mucho más fácil poner las herramientas adecuadas para que el conflicto pueda solucionarse.

Las agresiones de los hijos a los padres es algo que puede ocasionar sentimientos de vergüenza por romper esa armonía idílica familiar. Es importante no ocultar el problema y buscar ayuda profesional cuando se detecta con el objeto de frenar lo antes posible un deterioro mayor de las relaciones.

Como os decía anteriormente es complicado distinguir si un comportamiento es abusivo o no.  Para ello, el segundo paso es que una vez hayáis pedido ayuda, es recomendable que como padres o educadores, analicemos el tipo de relación que tenemos con los adolescentes de nuestro contexto, y hagamos una primera valoración sobre su naturaleza.

Es fundamental optar por estrategias de resolución de conflicto que no impliquen violencia, sino el respeto por la postura del otro y la negociación.

Los adultos somos modelos de comportamiento para los niños y adolescentes. Está estudiado que los niños que proceden de familias excesivamente autoritarias o permisivas no aprenden a resolver los conflictos de modo adecuado.

En el hogar ha de existir un establecimiento de límites y normas claras, que todos conozcan y en la medida de lo posible sean consensuadas.

Es importante que los padres muestren interés por el mundo adolescente: sus amistades, estudios, hobbies, etc.

Es recomendable fomentar el pensamiento crítico y supervisar los contenidos de los medios de comunicación y juegos que practican los hijos, optando siempre por contenidos más pedagógicos que meramente lúdicos de carácter agresivo.

Finalmente, para incrementar las posibilidades de éxito del tratamiento del problema, se debería de incluir un trabajo sobre las relaciones entre todos los miembros del sistema puesto que es necesario intervenir sobre el circuito relacional de la violencia y reparar el daño que la violencia genera en todos los miembros del sistema familiar.

Cómo veis son los primeros pasos fundamentales para comenzar a romper este círculo vicioso lleno de chantajes y abusos que con el tiempo se ha ido creando.

En otro momento, os daré más estrategias y recursos y en qué consiste el tratamiento con familias que tienen esta problemática en casa.

Puedes ponerte en contacto conmigo al 645 870 265 (contesto vía whatsapp) o rellena el formulario de contacto

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